SOBRE NOSOTROS

Esto empezó como suelen empezar las cosas raras: sin plan.

Somos artistas, coaches y tomadores obsesivos de café. Durante años buscamos un café que se pareciera a lo que escuchábamos — algo con textura, con giros, con un final que no vieras venir. No lo encontramos. Así que aprendimos a tostar.

Raro salió de ahí. De la sospecha de que el café colombiano que llega a las casas colombianas es la peor versión del café colombiano, y de que hay productores en el Cauca, el Huila y el Eje Cafetero haciendo cosas que aquí casi nadie prueba porque se van todas para afuera.

Cómo escogemos

Trabajamos con productores que están dispuestos a experimentar: fermentaciones controladas, procesos honey, lotes que pueden salir mal. Pagamos por encima del mercado porque ese riesgo lo asumen ellos, no nosotros.

Después catamos. Mucho. Si un café no nos hace parar la conversación, no entra al catálogo. Por eso tenemos cuatro y no veinte.

Cómo tostamos

Por lotes pequeños, en Medellín. Cada lote se tuesta pensando en cómo se va a preparar en tu casa, no en cómo se ve en una competencia. Y despachamos rápido porque el café tiene fecha: a las tres semanas del tueste ya no es el mismo café.

Y los vinilos, ¿qué?

Porque somos los mismos que buscan discos los sábados. Diggers Club es la otra mitad de la marca: música curada con el mismo criterio con el que curamos café. No es merchandising, es lo que realmente hacemos.

Lo que creemos

  1. El café bueno no tiene que ser solemne.
  2. Trazabilidad no es marketing, es lo mínimo.
  3. Es mejor tener cuatro cafés que te encantan que veinte que te dan igual.
  4. El que prueba primero se equivoca más. Vale la pena.
EMPIEZA POR AUTHENTIC